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Falcondo: ¿Oportunidad de soberanía o continuidad del extractivismo?

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Trabajadores denunciando los abusos de Falcondo y la falta de pago

Solo la izquierda puede transformar esta crisis

Por Felipe Lora Longo
#SoloLaIzquierdaPuede


Introducción y contexto histórico
Desde su establecimiento en 1956, cuando el Estado dominicano concedió los derechos de explotación de níquel a Falconbridge (Falcondo), comenzó una historia de despojo. Los beneficios se fueron al extranjero, mientras las comunidades locales pagaron con pobreza, desplazamiento y destrucción ambiental. Lo que se presentó como “progreso” terminó siendo dependencia y sacrificio de nuestra soberanía.

Cómo llegamos aquí
En los últimos años Falcondo acumuló deudas millonarias en salarios, prestaciones y seguridad social. En 2024, cientos de trabajadores quedaron desamparados, sin seguro médico y muchos sin recibir pensión. Empresas contratistas en Bonao cerraron, la producción minera colapsó y la provincia se vio devastada. Solo bajo presión estatal se logró el pago de salarios atrasados y la devolución de algunas instalaciones comunitarias.

El costo oculto de Falcondo
Antes de generar un solo dólar en divisas, Falcondo ya había dejado una estela de pérdidas al pueblo dominicano. La deforestación masiva y la apertura de minas a cielo abierto arrasaron montañas enteras, afectando las fuentes de agua potable y los sistemas de riego agrícola. Campesinos de Monseñor Nouel y otras zonas vieron cómo sus tierras quedaban improductivas, perdiendo sus cosechas, su sustento y con ello parte de la cultura campesina que sostenía a la provincia. Familias fueron reubicadas por la fuerza, comunidades enteras perdieron sus lazos y tradiciones.
El país renunció a su soberanía sobre vastos terrenos concesionados, mientras Falcondo exportaba recursos estratégicos sin generar beneficios proporcionales. A esto se sumó el costo en salud: enfermedades respiratorias, dérmicas y gastrointestinales provocadas por la contaminación del aire y del agua, que sobrecargaron un sistema sanitario ya precario. El precio de Falcondo no se mide solo en dólares, sino en vidas, cultura, agua y soberanía nacional.

El pueblo de Bonao rechazando a FALCONDO

La acción gubernamental: un paso tardío
Recientemente, el Estado dominicano, a través del Fondo Patrimonial de las Empresas Reformadas (Fonper), interpuso una demanda el 22 de julio de 2025 ante el Tribunal Superior Administrativo (TSA) para rescindir el contrato de concesión con Falcondo, debido a sus violaciones contractuales, causación de daños ambientales superiores a USD 25 millones, incumplimientos laborales desde 2023 y ventas de propiedades sin autorización estatal. Esta acción, aunque tardía, representa un avance y se encamina en la dirección correcta para reparar los daños acumulados. Para que esta medida se traduzca en beneficios reales para los trabajadores, las comunidades afectadas y la soberanía nacional, debe ser seguida de las propuestas transformadoras que plantea el movimiento de izquierda.

Propuesta desde la Izquierda
Un gobierno de izquierda no se limitaría a apagar incendios. Tiene la capacidad histórica de transformar esta coyuntura en una oportunidad para el pueblo:

  1. Nacionalización y auditoría popular
    1. Rescisión inmediata de la concesión, recuperación de los activos y nulidad de ventas irregulares.
    1. Auditoría internacional con participación de comunidades y universidades, para calcular los daños ambientales, laborales y fiscales. Con base en ello, exigir compensaciones y sanciones.
  2. Creación de una Empresa Estatal Minera con control social
    1. La minería debe ser administrada por una empresa nacional, propiedad del Estado y gestionada con representación de trabajadores, campesinos, comunidades y ambientalistas.
    1. Sus utilidades no irán a bolsillos privados, sino a inversión en hospitales, escuelas, caminos vecinales y proyectos productivos en Monseñor Nouel y todo el país.
  3. Reparación ambiental y derecho al agua
    1. Iniciar un plan masivo de restauración de ríos, montañas y suelos degradados.
    1. Declarar constitucionalmente el agua como un bien público inalienable, prohibiendo concesiones que la pongan en riesgo.
    1. Programas de salud especializados para atender a la población afectada por décadas de contaminación minera.
  4. Economía post-extractivista
    1. La minería no será un fin en sí mismo. Será un puente para financiar la transición hacia actividades sostenibles: agricultura agroecológica, turismo comunitario, energías renovables y pequeñas industrias locales.
    1. Esto reducirá la dependencia del níquel y fortalecerá la soberanía alimentaria.
  5. Justicia social para los trabajadores
    1. Recontratación de empleados con todos los derechos laborales garantizados: salarios justos, seguridad social integral, participación en utilidades.
    1. Programas de capacitación para que puedan integrarse a sectores productivos alternativos.
  6. Fortalecimiento institucional y soberanía constitucional
    1. Juicio y sanción a los funcionarios que se coludieron con Falcondo en ventas irregulares o negligencia de supervisión.
    1. Reforma constitucional que declare los minerales patrimonio nacional intransferible, y que cualquier concesión futura requiera referendo vinculante del pueblo.
  7. Alianzas internacionales solidarias
    1. Cooperación con países que ya nacionalizaron sus recursos —como Bolivia y México— para capacitación técnica y acompañamiento legal.
    1. Rechazo frontal a tribunales internacionales de arbitraje que protegen a las transnacionales en detrimento de los pueblos.

Llamado a la acción
Convoco a los trabajadores de Falcondo, a las comunidades de Bonao y a todo el pueblo dominicano: esta es la hora de reclamar lo nuestro. No se trata solo de salarios atrasados, sino de recuperar la soberanía, la dignidad y el derecho a decidir sobre nuestras riquezas. La izquierda propone un camino claro: justicia social, reparación ambiental y un futuro productivo basado en la vida, no en la rapiña.

La demanda estatal para rescindir el contrato de Falcondo es un paso tardío, pero acertado. Ahora debemos transformar esa acción en una oportunidad histórica mediante la implementación de un modelo socialista basado en soberanía, equidad y sostenibilidad. Solo la izquierda puede hacer de esta crisis la base de un nuevo pacto con el pueblo dominicano.