Una reflexión sobre cómo la candidatura independiente puede convertirse en instrumento de liberación política y social frente al dominio de la élite y la crisis del sistema de partidos en la República Dominicana.
Por Héctor Hernández
Revista Dominicana
Ante el blindaje con el que la elite gran propietaria de riqueza privada ha pretendido asegurar su control y dominio de la política y la gestión pública a través de la captura del sistema de partido, la sociedad está reaccionando en búsqueda de los medios que le puedan servir de salvamento frente a este yugo.
Es en estos esfuerzos en los que se inscribe el rescate y actualización del mecanismo de la candidatura independiente, que en suelo dominicano data desde hace un siglo (1926-2025). Reactivada en el escenario político nacional, corresponde depurar la candidatura independiente de la condición de simple aditamento del sistema de partido, narigón que le fue impuesto en la Constitución del 2010.
Alcanzado el nivel de autonomía que supone liberarla de esa condición de aditamento del sistema de partido ¿Qué rol puede ella jugar en el rescate de la política como el valor fundamental de la gestión pública? ¿Puede la candidatura independiente albergar el potencial de contribuir a empujar las necesarias implosiones políticas que necesita producir la sociedad frente al des-orden establecido por el sistema de partido capturado por la elite gran propietaria de riqueza privada? De hecho, su sola reactivación ya se ha convertido en parte de esta implosión, y la mejor muestra de ello la constituye la clásica reacción de nerviosismo, vocinglería y alarma mostrada por el sistema de partido.
Por ejemplo, sus representantes y voceros han hablado del peligro de que la candidatura independiente se preste para que se cuelen a los cargos públicos electivos individuos narcotraficantes y delincuentes en general. ¿Pero acaso puede asumirse en serio esta “preocupación” proveniente de estos clanes? Y luego cabe, con toda legitimidad, otra la interrogante: ¿La reacción de preocupación de estos jinetes no vendría dada porque desde el nicho de la candidatura independiente puedan aparecer individuos que le hagan la competencia a los partidos en el negocio de la droga, el lavado de activos, la corrupción y un largo etcétera? Motivos hay de sobra para tener esta sospecha.
Otras interrogantes como las siguientes, con sus respectivas respuestas, aportan elementos importantes de valoración: ¿Candidatura independiente frente a qué y a quién? ¿Es la candidatura independiente la consecuencia de la crisis del sistema de partido o ha sido ella la causante de esta crisis?
Comenzando por la respuesta a la última interrogante, puede decirse que es prácticamente unánime, si se exceptúa a los pocos cachazudos que nunca faltan, el sí en cuanto a que la toma de vigencia de la candidatura independiente es el producto de dos factores: (1) El descreimiento ante un sistema de partido cuya existencia ha devenido en tener como su razón de ser el secuestro de la cosa pública a favor de la riqueza privada de la elite gran propietaria, (2) La monopolización, reducción y vaciamiento de contenido de los espacios de decisiones políticas a través del manejo y control del sistema de partido por parte de esa elite gran propietaria privada.
En el espacio de ejercicio político fundamental, desde el punto de vista de la renovación de la dirección política, el correspondiente a las elecciones, el sistema imperante se ha encargado de inundar ese espacio con toda su basura comportamental y viciosa, impidiendo hasta ahora el florecimiento de los valores de integridad, ética, moral y responsabilidad ciudadana, dándose el fenómeno de que, desde el más simple de los votantes hasta el más encumbrado de los candidatos (el presidencial), lo que existe es el cultivo de que cada quien sale a asegurarse y\o buscarse lo suyo, ya sea en un sentido práctico inmediato o como siembra para futuro.
En cuanto al tema ¿Frente a qué y a quién es independiente la candidatura independiente? ¿Frente al sistema de partido? ¿Frente a los intereses generados por la división de la sociedad entre pobres y ricos? Dependiendo de la elaboración que se haga del tema va a ser el alcance de la definición que se dé a esta cuestión de la candidatura independiente.
La definición clásica por lo regular se queda en el contexto político-jurídico, sin entrar en identificarse con intereses específicos y, por lo tanto, sin tocar el aspecto de la relación y el potencial que pueda albergar la candidatura independiente en el proceso de modificación del status actual dominado por la riqueza y la pobreza.
Un objetivo con el que debe asumirse la candidatura independiente debe ser hacerla pasar por el filtro de los intereses creados por la polarización social en una sociedad como la actual donde el marco jurídico, mirando para otro lado, pregona una supuesta igualdad frente a la más descarada y sistemática división entre riqueza y pobreza.
Entonces ella (la candidatura independiente) quedaría asentada como uno de los medios a través de los cuales las grandes mayorías pueden producir los cambios que favorezcan sus intereses colectivos frente a la minoría gran propietaria privada de riqueza, la cual se considera con el privilegio de decidir políticamente por quienes no reúnen sus condiciones materiales de existencia.
De este elemento fundamental de la independencia política, se podrían derivar consecuencias como las siguientes: dado que el sistema de partido ha devenido en el aparataje mediante el cual la elite gran propietaria privada mantiene bajo sus pies a las grandes mayorías empobrecidas, en el proceso de lucha por su emancipación se puede llegar al punto de deslindamiento de campo y contraposición entre la candidatura independiente en manos de las grandes mayorías, y el sistema de partido en manos de los ricos.
Hoy esta perspectiva de la candidatura independiente como posible brecha por la que se cuele al menos parte de la respuesta alternativa frente al sistema imperante, no es la que representa menos posibilidades de éxitos en el escenario actual de la Republica Dominicana.
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