La encuesta del diario Hoy revela que el 80% de los participantes rechaza la injerencia militar de EE. UU., reafirmando la defensa dominicana de su soberanía.
Por Felipe Lora Longo
Revista Dominicana
La reciente encuesta publicada por el periódico Hoy, sobre si la República Dominicana debía permitir a aeronaves de Estados Unidos utilizar nuestro espacio aéreo con supuestos fines “temporales”, “logísticos” y “contra el narcotráfico”, ilustra de manera clara cómo ciertos sectores mediáticos no se limitan a medir la opinión pública; intentan moldearla.
Desde la formulación misma de la pregunta —cargada de eufemismos diseñados para inducir consentimiento— se evita deliberadamente mencionar lo esencial: las implicaciones de soberanía, los riesgos geopolíticos y el peligro de convertir nuestro territorio en plataforma para operaciones militares extranjeras.
El encuadre buscaba empujar al lector hacia el “sí”, bajo la lógica de que quien se opusiera estaría apoyando el crimen o el desorden. Era una invitación a legitimar, casi sin darse cuenta, una cesión de autoridad nacional.
Pero el pueblo respondió con claridad.
A pesar del sesgo, más del 80 % de los más de 1,700 participantes dijo NO.
Y ahí está el verdadero significado político del ejercicio.
El eco contemporáneo de las advertencias de Duarte
Ese rechazo tiene raíces profundas en nuestra historia. Juan Pablo Duarte, cuya visión sigue siendo brújula para quienes defendemos la soberanía, advirtió que:
“La soberanía de la Nación es sagrada, y ningún poder extranjero puede intervenir en ella.”
La respuesta popular no hizo más que actualizar esa verdad duartiana: la patria dominicana pertenece a sus hijos, no a intereses militares externos ni a agendas geopolíticas ajenas.
Duarte también nos recordó:
“Sed justos lo primero, si queréis ser felices. Y sed unidos, si queréis ser fuertes.”
Hoy, la unidad mostrada en esa negativa aplastante no solo es un acto de justicia con la patria, sino también una demostración de fuerza moral frente a quienes intentan convertir las decisiones estratégicas del país en meros trámites administrativos.
Y quizás su advertencia más pertinente para este momento es:
“Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor.”
Aceptar operaciones militares extranjeras en nuestro espacio aéreo sin debate público ni consentimiento nacional sería, precisamente, un golpe al honor de la nación.
El pueblo dominicano no se deja engañar
La encuesta demuestra que la ciudadanía no cae en trampas lingüísticas ni en envoltorios mediáticos creados para suavizar lo que, en esencia, es una amenaza directa a la independencia nacional.
El pueblo entendió lo que muchos medios prefieren callar: permitir operaciones militares de Estados Unidos en nuestro espacio aéreo no es un tema técnico. Es un acto político, profundo y riesgoso.
Es, como diría Duarte, un ataque al “derecho inviolable de la Nación” a auto determinarse.
Un rechazo masivo que derrumba mitos
La consulta terminó revelando lo que se intentó ocultar:
que en la República Dominicana existe una conciencia soberana viva, transversal e inquebrantable.
Incluso en un país con alta dependencia económica y diplomática de Estados Unidos, la mayoría rechaza cualquier intento de militarización extranjera.
Este resultado expone el divorcio entre quienes pretenden decidir por el pueblo y quienes realmente sostienen la patria día a día.
80%: un grito que la historia reconocerá
Ese 80 % no es una cifra.
Es una advertencia.
Es el eco contemporáneo de Duarte repitiendo que la independencia y la soberanía no se negocian, ni se alquilan, ni se prestan, ni se “autorizan temporalmente”.
Es una señal de cansancio frente a decisiones tomadas a espaldas del país y una afirmación de que el pueblo dominicano exige ser protagonista de su propio destino.
La encuesta del Hoy no logró producir el consentimiento que, tal vez, se esperaba.
Pero sí dejó una verdad luminosa:
la defensa de la soberanía sigue viva en la conciencia del pueblo dominicano, y ningún maquillaje mediático podrá ocultarla.



