El precedente es monstruoso: ningún gobierno que se salga del carril está a salvo.
PorFelipe Lora Longo
Revista Dominicana
Acabo de recibir el documento producido por #BringThemBack titulado “Venezuela: radiografía de una agresión”. Dicho documento no busca convencer ni interpretar: demuestra y los expone. Y lo que expone resulta devastador para cualquiera que aún crea que el derecho internacional es algo más que un adorno discursivo. Bombardeos, asesinatos, bloqueo y, finalmente, el secuestro del presidente constitucional de un país soberano y de su esposa. Todo documentado. Todo en orden cronológico. Todo impune.
No estamos ante una “crisis venezolana”. Estamos ante la quiebra abierta del orden internacional.
Lo ocurrido el 3 de enero no fue una excepción ni una reacción desmedida: fue la aplicación fría y calculada de una doctrina que sustituye el derecho por la fuerza y la soberanía por la conveniencia imperial. El secuestro de Nicolás Maduro y de Cilia Flores no es un daño colateral: es el mensaje central. Un mensaje brutalmente claro: ningún gobierno que se salga del carril está a salvo.
El precedente es monstruoso. Si hoy se acepta que una potencia capture a un jefe de Estado extranjero mediante una agresión armada, mañana todo vale. La legalidad internacional se convierte en ficción, la diplomacia en teatro y la ONU en simple escenografía. Hoy fue Venezuela. Ayer fue Gaza. En ambos casos, la misma lógica: se mata, se destruye, se secuestra… y luego se administra el crimen con comunicados vacíos.
Gaza es el espejo que desnuda la hipocresía global. Miles de muertos, ciudades arrasadas, un pueblo castigado colectivamente, y una “comunidad internacional” que se limita a expresar preocupación mientras cuenta cadáveres. Con Venezuela ocurrió lo mismo, solo que más rápido: primero los comunicados, después el silencio y, finalmente, la normalización del crimen. Cuando la barbarie se vuelve rutina, el silencio deja de ser neutralidad: se convierte en complicidad.
La ONU, por su parte, ha optado por renunciar. No es que no pueda actuar: es que no quiere. El Consejo de Seguridad funciona como un seguro de impunidad para los poderosos. Las resoluciones se ahogan en vetos, los principios se archivan y la Carta fundacional se cita únicamente cuando conviene. La ONU ya no detiene guerras: las administra. Ya no protege la paz: gestiona su ausencia.
Mientras tanto, la Pareja Presidencial sigue secuestrada. Y cada día sin su regreso es una confesión colectiva de derrota moral. No hay excusas jurídicas ni ambigüedades posibles: su retención es ilegal, ilegítima y criminal. Exigir su liberación inmediata no es una postura ideológica; es una obligación mínima para cualquiera que no haya renunciado a la idea misma de civilización.
Por eso este no es un texto para el archivo, ni para el debate académico, ni para la diplomacia de pasillo. Es un llamado a la movilización. A la movilización popular, política y ética. A romper el cerco del silencio. A exigir en las calles, en las universidades, en los sindicatos, en los parlamentos y en los foros internacionales lo que los gobiernos no se atreven a exigir.
Libertad inmediata y regreso a Venezuela de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Fin del bloqueo. Fin del asedio. Fin de la doctrina de la fuerza.
Porque cuando el secuestro de un jefe de Estado se tolera y el exterminio de un pueblo se transmite en vivo sin consecuencias, ya no se trata solo de Venezuela ni de Gaza. Se trata de si los pueblos del mundo aceptan vivir bajo la ley del misil o deciden levantarse en defensa de la soberanía, la justicia y la dignidad.
La historia no absolverá a los neutrales.
Y esta vez, mirar hacia otro lado no es una opción.
¿Interesado en leer el documento?
Pulsa este enlace: “Venezuela: radiografía de una agresión”
#BringThemBack
#FreeThemNow
Mas del mismo autor <<AQUI>>

