Home Caras y Voces desde la Izquierda SE BUSCA: Organización de Izquierda Lista para Iniciar Proceso Unitario

SE BUSCA: Organización de Izquierda Lista para Iniciar Proceso Unitario

0
379
Felipe Lora Longo para la Revista Dominicana

¿Cuáles condiciones debe cumplir una organización para hablar seriamente de unidad?



Por: Felipe Lora Longo
Revista Dominicana

Durante décadas, la palabra “unidad” ha sido el comodín más repetido —y más prostituido— del lenguaje político de la izquierda dominicana. Se invoca en cada acto, se imprime en cada comunicado, se celebra en cada foto grupal. Y sin embargo, nunca ha sido tan escasa, tan vacía, tan fingida como ahora.

Hoy quiero plantearlo sin adornos: la mayoría de las organizaciones de izquierda que claman por un proceso unitario no están listas para él. No lo están ahora ni lo han estado en los últimos 20 años. Y si no están dispuestas a cambiar de forma radical sus métodos, estructuras y prácticas políticas, no lo estarán jamás.

La pregunta entonces no es quién apoya la unidad.
La pregunta urgente es: ¿quiénes califican para ella?

¿Qué condiciones debe cumplir una organización para hablar seriamente de unidad?
La unidad no es una fórmula mágica. No es juntar logos en una pancarta. No es tomarse una foto en una rueda de prensa. La unidad verdadera debe surgir entre fuerzas vivas, activas, con programa, con militancia, con trabajo territorial, con compromiso real y demostrado.

Una organización que solo aparece cuando otro convoca, que solo firma comunicados y a veces sin producirlos, que solo critica sin organizar, que no hace presencia en los barrios, en los campos y en los centros de trabajo no está calificada para iniciar ningún proceso unitario. Punto.

Por eso propongo, humildemente pero con urgencia, una lista mínima de acciones que toda organización de izquierda debe haber iniciado o cumplido si quiere hablar con seriedad de unidad:

1. Autocrítica Interna y Democratización Estructural

  • Haber realizado un diagnóstico participativo y honesto de su accionar reciente.
  • Delegar funciones reales a nuevos cuadros.
  • Romper con el caudillismo, el verticalismo y el inmovilismo.

2. Embarrarse de Pueblo

  • Presencia directa y constante en al menos una comunidad o territorio. Estar donde está el conflicto
  • Haber construido un vínculo político con ese pueblo, no solo clientelar ni asistencial.
  • Convertir sus necesidades en bandera organizativa, no en tema de apoyo ocasional.

3. Formación Política Popular y Permanente

  • Tener un plan formativo accesible, adaptado y continuo.
  • Incluir la voz del pueblo en sus debates, no solo textos clásicos.
  • Formar cuadros para educarse y educar a otros.

4. Acciones Propias y Autónomas

  • Haber impulsado al menos una campaña popular bajo su propio nombre y liderazgo.
  • No vivir exclusivamente de las iniciativas de terceros (ej. Coordinadora Popular Nacional, Red Socioambiental Nacional, el Comité por la Unidad y los Derechos de la Mujer (CUDEM), etc.)
  • Haber demostrado capacidad de movilización sin depender del aparato estatal o del momento electoral.

5. Compromiso con la Moral de Izquierda

  • Denunciar el culto al liderazgo vacío y al privilegio interno.
  • No justificar incoherencias con discursos manipuladores.
  • Practicar la austeridad, la transparencia y la rendición de cuentas.

6. Capacidad de Comunicación Política Propia

  • Contar con medios propios o canales regulares de difusión a nivel local y regional.
  • Posicionar ideas, no solo repetir consignas.
  • Relacionarse con las bases populares en su lenguaje y en sus tiempos.

7. Experiencia Ética, Organizativa y Política Mínima Comprobable

  • Demostrar una trayectoria básica de organización interna sostenida, aunque sea a pequeña escala.
  • Mantener una conducta ética y transparente frente a las comunidades, sin manipulación ni clientelismo.

¿Cuántas organizaciones cumplen esto?

Muy pocas. Y no lo digo con desprecio. Lo digo con dolor y responsabilidad. Decirnos la verdad entre nosotros es la primera forma de respeto revolucionario.

No podemos seguir forzando procesos unitarios con cascarones vacíos, estructuras zombis o grupos dirigidos por nostalgias de los 70. La unidad no es entre nombres. Es entre prácticas transformadoras.

No necesitamos otra firma conjunta.
No necesitamos otro manifiesto de ocasión.
Necesitamos una nueva ética militante y una izquierda que renazca en la práctica.

¿Y entonces?

Propongo que comencemos con las organizaciones que hayan demostrado, en el terreno, en la calle, en los barrios, que están dispuestas a romper con las viejas fórmulas, a embarrarse de pueblo y a educar con el ejemplo.

No importa si son grandes o pequeñas.
No importa si tienen 30 años o 3 meses.
Lo único que importa es si están listas para dejar atrás la comodidad de las consignas y asumir la responsabilidad de cambiar este país desde abajo.

Con esas, y solo con esas, hasta que las demás cumplan con los requisitos mínimos, vale la pena iniciar la fase inicial de un proceso unitario serio.
A esas, me pongo a disposición
Las otras, que comiencen a trabajar en los requisitos o que sigan firmando comunicados.

Otras publicaciones del autor <<AQUI>>

Opiniones relacionadas
– La Izquierda debe Ganarse el Apoyo del Pueblo
– Construir el Partido para Construir la Nación

Si crees que lo que hacemos es importante; aqui puedes apoyar nuestro trabajo

Regístrate AQUI!

“Me Gusta” en Facebook