“Es la hora de la libertad o la muerte“
Por la Redacción
Revista Dominicana
En un histórico y enérgico discurso, el mandatario colombiano se convirtió en el primer líder mundial en solicitar una intervención militar autorizada por la ONU para proteger al pueblo palestino, marcando un punto de inflexión en la crisis.
Revista Dominicanos — En lo que podría ser recordado como uno de los discursos más controvertidos y radicales pronunciados ante la comunidad internacional, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, no solo acusó a Israel de cometer genocidio en la Franja de Gaza, sino que hizo un llamado sin precedentes a la formación de una fuerza armada internacional para detener la ofensiva, argumentando que la diplomacia ha fracasado estrepitosamente.
Un discurso que marca un antes y un después
En su último discurso como presidente ante la Asamblea de las Naciones Unidas, Petro abandonó el lenguaje diplomático tradicional para lanzar una crítica feroz al sistema internacional y a la política de Israel. Su posición se alinea con las conclusiones de varios informes de organismos de la ONU y asociaciones de expertos que, en los últimos meses, han señalado que la ofensiva israelí es “consistente con las características de un genocidio” .
El mandatario colombiano afirmó que “la diplomacia ya acabó su papel” en el caso de Gaza. Frente a lo que calificó como el “veto de las fuerzas oscuras” en el Consejo de Seguridad, Petro propuso activar el mecanismo “Unión por la Paz” (Uniting for Peace). Esta medida permitiría a la Asamblea General de la ONU, donde todos los estados miembros tienen voto, autorizar la conformación de “un ejército poderoso de los países que no aceptan el genocidio” para defender la vida del pueblo palestino .
La base de la acusación: más allá de las palabras
La postura de Petro no surge en el vacío. Su discurso se hace eco de las crecientes voces dentro de la comunidad internacional que utilizan el término “genocidio”, definido por la Convención de 1948 como actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso .
- Destrucción y hambruna: Un Comité especial de la ONU documentó que, para principios de 2024, se habían lanzado sobre Gaza más de 25.000 toneladas de explosivos —equivalente a dos bombas nucleares—, destruyendo sistemas vitales de agua, saneamiento y alimentos, creando una “hambruna como método de guerra” .
- Intencionalidad: Expertos y la Asociación Internacional de Expertos en Genocidio (IAGS) señalan las declaraciones de líderes israelíes que deshumanizan a los palestinos y prometen “arrasar Gaza”, así como el apoyo a su reubicación masiva forzosa, como evidencia de una intención destructiva .
- Cifras devastadoras: Las autoridades de Gaza reportan que la guerra ha matado a más de 65.000 palestinos, de los cuales alrededor de la mitad serían mujeres y niños. Unicef ha señalado que 50.000 niños han resultado muertos o heridos .
Un llamado a la acción que divide al mundo
La propuesta de Petro de una fuerza armada es, hasta ahora, la más audaz planteada por un jefe de Estado y seguramente generará profundas divisiones. Mientras que países como España —cuyo presidente, Pedro Sánchez, también ha utilizado el término “genocidio”— y otros aliados europeos han incrementado su crítica a Israel, las potencias occidentales clave han sido reticentes .
Estados Unidos, el principal aliado de Israel, y la Unión Europea han mantenido que la determinación de si se está cometiendo un genocidio corresponde únicamente a los tribunales internacionales, como la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que actualmente lleva un caso sobre el tema pero cuyo verdefinitivo final podría tardar años .
Israel ha rechazado enérgicamente todas las acusaciones, calificándolas de “antisemitismo encubierto” y argumentando que su campaña militar es un acto legítimo de defensa propia tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 .
Un legado para la política exterior latinoamericana
El discurso de Petro posiciona a Colombia a la vanguardia de una postura crítica y activista en el conflicto, un lugar que tradicionalmente no había ocupado. Su llamado, que invoca el legado de libertadores como Bolívar, busca trascender la condena rhetórica para impulsar una acción militar coordinada por la ONU, una medida que redefine los límites de la diplomacia latinoamericana en el escenario global.
Al concluir su intervención con la consigna “Es la hora de la libertad o la muerte“, el presidente Petro no solo ha lanzado un desafío a las potencias mundiales, sino que ha planteado una pregunta incómoda a la comunidad internacional: ¿Es legítimo el uso de la fuerza para detener lo que crecientes sectores juristas, académicos y políticos identifican como un genocidio? La respuesta a esta pregunta marcará el futuro del conflicto y de las relaciones internacionales en los próximos años.



