Una vida de militancia obrera, campesina e internacionalista que atravesó más de cinco décadas de luchas sociales en la República Dominicana
Por la Redacción
Revista Dominicana
Santo Domingo. — El militante revolucionario Joaquín Aracena falleció la mañana del 15 de febrero en la ciudad de Santo Domingo, a los 78 años. Nacido el 9 de febrero de 1947, Aracena dedicó más de cinco décadas a la organización política y social en la República Dominicana, participando en luchas obreras, campesinas, ambientales e internacionalistas que marcaron distintos momentos de la historia contemporánea del país.
Trayectoria en las luchas sociales
Según informaron sus compañeros y familiares, Aracena inició su militancia en la lucha campesina en San Juan en 1969, en un contexto de alta conflictividad agraria y reorganización del movimiento popular tras la Guerra de Abril de 1965. Desde entonces mantuvo una presencia constante en procesos reivindicativos.
A lo largo de los años participó en movilizaciones en defensa del medio ambiente, incluyendo la lucha por la preservación de Loma Miranda, emblemática confrontación socioambiental contra proyectos de explotación minera. También fue activo en protestas contra operaciones de la empresa Barrick Gold en el país, tema que generó amplio debate nacional sobre soberanía, medio ambiente y modelo extractivo.
En el ámbito laboral, acompañó conflictos sindicales, entre ellos procesos vinculados a trabajadores de empresas agroindustriales como Pollo Cibao. Asimismo, formó parte de movilizaciones contra la corrupción articuladas en torno a la Marcha Verde, movimiento ciudadano que entre 2017 y 2019 organizó multitudinarias protestas en distintas ciudades del país.
Su militancia también incluyó expresiones de solidaridad internacional, como el respaldo al pueblo palestino y la promoción de la unidad dominico-haitiana, en un escenario históricamente marcado por tensiones bilaterales.
Militancia política y corriente trotskista
Aracena desempeñó roles dirigentes en varias organizaciones de izquierda surgidas en las últimas cinco décadas, entre ellas el Núcleo de Avanzada de Acción Revolucionaria, el Movimiento por el Socialismo, el Partido de la Revolución Socialista, la Liga de los Trabajadores Socialistas y Militancia Revolucionaria Socialista. Estas agrupaciones se inscriben en la tradición socialista revolucionaria y, en varios casos, en la corriente inspirada en el pensamiento de León Trotsky.
Como parte de ese compromiso internacionalista, Aracena militó durante algunos años en México y promovió la construcción de la Cuarta Internacional, organización fundada en 1938 con el objetivo de articular fuerzas socialistas revolucionarias a escala mundial.
Despedida
Familiares, amigos y compañeros de militancia lo despidieron en la funeraria Inavi, en Santo Domingo. Sus restos fueron sepultados el lunes 16 de febrero en el cementerio Cristo Redentor.
Con su fallecimiento, sectores de la izquierda dominicana pierden a un dirigente identificado con una línea de militancia constante y de bajo perfil mediático, pero sostenida en el tiempo. Su trayectoria atravesó distintas coyunturas políticas —desde las luchas agrarias de finales de los años sesenta hasta los debates contemporáneos sobre extractivismo y corrupción— reflejando la persistencia de una corriente socialista que, aunque minoritaria, ha mantenido presencia activa en el escenario social dominicano.

