En una edición de La Voz de la Patria, Juan Santana sostuvo que PRM, PLD, Fuerza del Pueblo y otras fuerzas tradicionales representan distintas expresiones de un mismo modelo político, mientras defendió la vigencia de la izquierda como alternativa para el país.
Por la Redacción
Revista Dominicana
El Partido Patria para Todos y Todas (PPT) dedicó una edición de su programa de YouTube, La Voz de la Patria, a cuestionar duramente el desempeño de los partidos que han gobernado la República Dominicana y a responder a una de las críticas más frecuentes contra el movimiento progresista: que “la izquierda ha fracasado”.
El programa, producido por la Comisión Nacional de Comunicación y Propaganda del PPT y conducido por Juan Santana, abordó inicialmente la confrontación pública entre dirigentes del PRM, del PLD y de Fuerza del Pueblo sobre el endeudamiento, los apagones y la calidad de sus respectivas gestiones de gobierno.
Para Santana, esas disputas ocultan una continuidad política mucho más profunda. Su tesis es que los distintos gobiernos han administrado, con diferencias secundarias, un mismo modelo económico y social “de espaldas al interés nacional y a las mayorías populares”.
Uno de los ejemplos utilizados fue el de la crisis del sistema eléctrico. El dirigente del PPT vinculó los actuales problemas energéticos con el proceso de privatización y capitalización iniciado durante el primer gobierno de Leonel Fernández, política que, según argumentó, se continuó en las administraciones posteriores. También recordó las promesas de que Punta Catalina reduciría los apagones y abarataría la electricidad, y las contraponía a la situación que hoy enfrenta la población.
El programa abordó, además, temas como la corrupción, el narcotráfico, el endeudamiento, el funcionamiento de la justicia y la actuación de la Policía Nacional. Santana formuló graves acusaciones contra dirigentes y gobiernos de distintos partidos; se trata de señalamientos hechos por el dirigente político durante el programa y no de conclusiones independientes de esta reseña.
A partir de esas críticas, el PPT plantea una conclusión política concreta: las fuerzas revolucionarias y democráticas no deberían construir alianzas con las direcciones de los partidos tradicionales. Santana hizo, sin embargo, una distinción entre esas cúpulas y las bases sociales que las siguen, señalando que en esos partidos hay trabajadores, campesinos, jóvenes y otros ciudadanos honestos.
¿Ha fracasado realmente la izquierda?
La parte de mayor interés político del programa llegó en su segundo segmento, cuando Santana cuestionó directamente la afirmación de que “la izquierda no avanza”, “no crece”, “no se une” o “no tiene perspectiva”.
El dirigente definió la izquierda revolucionaria como un conjunto diverso de organizaciones patrióticas, antiimperialistas y progresistas que luchan por la independencia nacional, el socialismo, la soberanía, la protección de los recursos naturales, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos humanos y la justicia social.
Desde esa perspectiva, sostuvo que una parte considerable de las conquistas democráticas y sociales alcanzadas por la República Dominicana después de la dictadura de Trujillo fue producto de las luchas, sacrificios y persecuciones sufridas por generaciones de militantes revolucionarios.
Su respuesta a quienes preguntan “¿Por qué ha fracasado la izquierda?” fue invertir la pregunta: quienes han fracasado, afirmó, son los partidos de derecha que han gobernado durante décadas sin resolver los principales problemas estructurales del país.
La argumentación del PPT introduce una distinción que merece ser discutida. Una cosa es preguntarse por qué la izquierda dominicana no ha logrado todavía convertirse en una fuerza electoral mayoritaria o conquistar el gobierno; otra, muy distinta, es declarar que su proyecto histórico ha fracasado.
Santana recuerda, además, que la situación actual de la izquierda no puede analizarse ignorando décadas de persecución política, asesinatos, cárcel, exilio, destrucción de organizaciones sindicales y campesinas y políticas de contrainsurgencia impulsadas durante la Guerra Fría.
Pero precisamente ahí queda abierta una pregunta todavía más importante.
Reconocer los sacrificios de la izquierda y su contribución histórica no resuelve por sí solo el problema actual de cómo convertir ese legado en organización popular, presencia comunitaria, influencia política y en una alternativa capaz de disputar efectivamente la conducción del Estado.
El propio cierre del programa apunta en esa dirección. El PPT expresa su confianza en que el pueblo dominicano “se va a organizar, va a despertar, se va a unir” y podrá construir un gobierno diferente.
Ese puede ser precisamente el desafío decisivo para las fuerzas alternativas dominicanas: pasar de demostrar que la izquierda no ha fracasado históricamente a demostrar, mediante organización, trabajo de base y resultados concretos, que también puede convertirse en una opción real de poder en el presente.
La discusión, por tanto, quizás no debería limitarse a si la izquierda está viva o muerta. La cuestión fundamental es qué debe hacer desde ahora para que las amplias mayorías, también decepcionadas de los partidos tradicionales, encuentren en ella una alternativa organizada, creíble y capaz de gobernar.

