El pueblo dominicano no duerme para siempre. Cuando despierte, lo hará en las calles
Por Felipe Lora Longo
Revista Dominicana
El Senado acaba de dar otro golpe al pueblo dominicano: este 15 de septiembre aprobó un aumento de más de RD$10,600 millones en deuda pública, elevando el límite de endeudamiento del Estado a la escandalosa cifra de RD$361,618 millones. Otra vez, la receta de este gobierno es endeudar al país, hipotecar el futuro y repartir promesas que jamás llegan a los hogares de los trabajadores.
Y lo hacen mientras el país se sumerge en apagones interminables, una crisis energética incontrolable, precios de alimentos por las nubes, desalojos forzosos en barrios enteros y una brutalidad policial que no cesa. ¿Cómo puede un presidente hablar de “la mejor economía de la región” cuando la mayoría sobrevive con hambre, miedo y deuda?
No estamos ante un hecho aislado: es una conducta sistemática. Hace apenas semanas, en la madrugada del 31 de julio, el Congreso aprobó 615 millones de dólares en nuevos préstamos, en una sesión maratónica y secreta, sin vistas públicas ni transparencia. Ese es el estilo de Luis Abinader: gobernar en la sombra, endeudar de madrugada y reprimir de día.
Desde que llegó al gobierno, Abinader aumentó la deuda consolidada de unos US$44 mil millones en 2020 ¡a más de US$64 mil millones en 2024! Y como hemos visto en los primeros 10 meses del 2025, esa deuda sigue creciendo. Cada préstamo se anuncia como “inversión” en agua, energía o infraestructura. Pero el pueblo no ve hospitales, ni acueductos, ni escuelas, ni empleos dignos. Lo que ve son recibos de luz impagables, supermercados vacíos, desalojos injustos y policías golpeando a los ciudadanos.
En otras palabras, mientras la deuda crece, los problemas y el malestar del pueblo continúan en aumento.
Frente a este desastre, es crucial entender que los partidos de derecha que crearon estos problemas para beneficiarse NUNCA podrán resolverlos. Su compromiso es con sus élites y acreedores, no con el pueblo.
La izquierda propone soberanía, no sumisión
Solo la Izquierda Dominicana tiene la capacidad y, sobre todo, el genuino deseo y mandato popular para implementar las soluciones socialistas que necesitamos. Este camino incluye:
- Auditoría popular de la deuda para separar la legítima de la ilegítima.
- Suspensión del pago de la deuda odiosa y corrupta.
- Renegociación soberana y transparente de la deuda legítima.
- Ningún préstamo sin vistas públicas y consulta popular.
- Reforma tributaria progresiva, donde los que más tienen —bancos, zonas francas, cadenas hoteleras y grandes fortunas— paguen lo que deben.
Un pueblo en pie de lucha
Frente a la inacción y complicidad de los de siempre, la respuesta ha sido clara: un pueblo en pie de lucha. El malestar no se queda en quejas de cocina. El pueblo se está organizando y protestando:
- Este sábado 20 de septiembre a las 9:00 a.m., habrá un plantón frente a las oficinas de EDESUR, exigiendo el fin de los apagones y de las facturas abusivas.
- El 14 de octubre, la Coordinadora Popular Nacional y diversas organizaciones sociales marcharán hacia el Palacio Nacional en defensa del Agua, la Vida y la Soberanía Nacional ([email protected]).
- Y el 27 de octubre, la 14ª Asamblea de la Coalición del Cibao ha convocado una huelga regional contra los altos precios, la deuda y la represión.
Estas luchas populares son la respuesta legítima a un gobierno que gobierna para el Fondo Monetario, para los bancos, para las élites, y no para el pueblo.
Abinader pasará a la historia como el presidente del préstamo, no del progreso
Hoy, Luis Abinader gobierna a crédito, a oscuras y con garrote. Ha hipotecado la nación con deuda impagable, mientras el pueblo vive del fiao y sobrevive entre apagones, hambre y represión.
Pero la historia enseña que la paciencia del pueblo tiene límite. Y hoy, en cada barrio, en cada fábrica, en cada campo, ese límite está llegando.
El pueblo dominicano no duerme para siempre. Cuando despierte, lo hará en las calles, en huelgas, en marchas, en resistencia.
Y la deuda con el pueblo, será saldada con justicia y soberanía.



